domingo, 29 de diciembre de 2013

Sueño cumplido



Una de mis películas animadas favoritas es Enredados. Me identifico mucho con ella, especialmente con una escena donde Eugene le pregunta a Rapunzel si está bien y ella le dice que tiene miedo. Durante mucho tiempo estuvo soñando con algo, ahora tenía miedo de que no sucediese como ella esperaba. Y si las cosas salían como ella quería, entonces, ¿qué haría después? Eugene le responde con una frase que me marcó: “tiene su parte buena, podrás buscarte un nuevo sueño”. Y así fue como me sucedió.
Todo comenzó hace unos pocos años atrás: me enamoré de un artista y creí que necesitaba conocerlo y conversar con él, pero en realidad todo eso me estaba llevando directo a vivir otras emociones, a descubrir nuevos caminos. Ya saben, todo tiene su por qué.
Sucedió por fin el 29 de octubre de este año que está a punto de terminar. No había escrito al respecto porque son recuerdos que prefiero tener tatuados en la memoria, además, cualquier cantidad de caracteres no serían suficientes para describirlo.
Ahí estaba yo, a sólo días de vivir mi sueño. Tenía miedo. Y una voz en el teléfono me decía que era lo que siempre había soñado y entonces recordé a Eugene: ahora que cerraba un ciclo, se estaba abriendo otro.
Pablo Alborán se hizo realidad para mí. No más videos, fotos, canciones. Era él con sus pantalones ajustados y sus camisas sencillas frente a mí. Era él y su sonrisa. Él y sus manos tan blancas que desentonan con el resto de su piel. Era Pablo y su piel de porcelana.
Abrazos, sonrisas, miradas, besos, canciones a todo pulmón, fotos, amigas, euforia, emoción, felicidad en estado puro.
Era tener a un sueño delante, pero voltear cada cinco minutos a buscar mi nuevo anhelo con la mirada.
Entonces, ¿es el destino el que se encarga de tejer toda una telaraña de sucesos que conlleven a otros para acercarnos a una meta verdadera? ¿Luego de un sueño siempre viene con él otro? ¿Qué tan difícil puede ponerse?

Cuando se trata del corazón, los deseos son más rudos de cumplir. Aun así, soy de esas personas que aunque sabe que existe un límite, no deja de correr hacia ese punto, con la esperanza viva de romperlo. Pero esta vez… tal vez sea yo quien ha terminado de romperse.

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