jueves, 22 de diciembre de 2011

Encontrar el amor


Muchas personas quieren encontrar el amor. Otras le huyen por miedo o por el simple hecho de no querer estar “amarrado” a alguien. Lo cierto es que no es tan fácil como parece. Es como si tocases distintas puertas, buscando algo y en la que menos imaginas que abrirán, es donde se encuentra eso que has anhelado. Pero hay momentos en los que esa puerta puede estar abierta de par en par frente a nosotros y no nos damos cuenta por la simple emoción que significa intentar ganarte la llave de otras.
Pero, ¿cómo podríamos darnos cuenta de eso? ¿Cómo saber dónde tocar? Existe una guía: el corazón. Y aunque nos digan que debemos pensar con la cabeza y no dejarnos llevar simplemente por los sentimientos, desde mi punto de vista, hay que seguir al corazón. Es mejor caer y aprender que ir por la vida preguntándonos qué hubiese sucedido. Y aunque muchas veces seguimos caminando con el corazón hecho pedacitos, no sabemos en qué momento una sonrisa o algún gesto va a hacer que el mundo vuelva a tener sentido y el amor sane eso que había estado doliendo e impidiendo volver a amar. Así que dejemos el miedo a un lado y vivamos la vida como si fuese nuestra última oportunidad.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Amor es...amar

         Hablar de amor no siempre significa estar enamorado. Es rendirle culto a ese sentimiento que aunque nos hace infelices a ratos, nos eleva cuando lo encontramos.
         Pero, ¿qué sucede cuando sientes amor por alguien que no te corresponde? Duele, ¿no es así? Pero creo que hemos tenido siempre un concepto errado de la verdadera definición de este sentimiento.
         Por supuesto, el amor no es algo que podremos definir exactamente porque todos lo sentimos de manera distinta y no existen mil palabras para poder expresar todo lo que nos hace sentir.
         Pero, según mi punto de vista, amar es eso: amar. En ninguna parte dice que necesariamente debe ser correspondido. Es cierto, nos duele y provoca arrancarnos el corazón para que no lata por alguien que no nos aprecia.
         Sin embargo, hagamos algo, detengámonos un momento a pensar en lo que sentimos. ¿Amas? ¿No es maravilloso, acaso? Ahora piensa, en estos tiempos, cuando es tan difícil entregarse, ¿no es una proeza que hayas logrado sentir lo que hay en tu corazón?
         Si en verdad amáramos, lo que quisiéramos es hacer feliz a la otra persona, sin buscar nada a cambio. Entonces, ¿no es un gran logro ya?
         Suena demasiado difícil y, por supuesto, hay que valorarse y buscar a alguien que esté dispuesto a correspondernos, no digo que no vayamos a por eso. Pero no nos torturemos.
         Si amaste a alguien que no te amó, siéntete feliz de que lo lograste y sigue el camino, que seguramente llegará alguien que sí querrá quedarse a tu lado, aunque tenga las mejores oportunidades en otras partes del mundo.

martes, 29 de noviembre de 2011

Aprendamos a vivir

        
         El mundo puede parecer un asco.
         Hay guerras, problemas familiares, inseguridad, políticos, hambre, desastres y muchas cosas lamentables.
         Pero hay infinidades de cosas sencillas que no valoramos.
         Por ejemplo, una sonrisa, abrazos, puestas de sol, palabras de aliento, animales.
         Y esas cosas maravillosas son las que debemos disfrutar.
          A veces, vas por la vida lleno de problemas, pero si te detienes un segundo a observar lo que te rodea, a sentir el curso de la vida, todo puede cambiar de color.
         Y podrías encontrar paz en ti mismo y eso te ayudaría a hacerte más fuerte a la hora de enfrentar las cosas malas que puede darte la vida.
         Porque, después de todo, estás sintiendo.
         Rías o llores, lo importante es que sientes y eso te recuerda que estás vivo.
         Así que aprendamos a ver más allá de lo superficial, apuesto a que será maravilloso.

(Aquí lo pueden oír también) =)

sábado, 12 de noviembre de 2011

        Querer escapar y no poder. O simplemente no querer escapar.
         Mirar las cosas y que todas tengan tu nombre, que todo me recuerde a ti.
         Escribir y que mis palabras estén cargadas de tu sonrisa.
         Cantar y que mi voz lleve tus sentimientos.
         Mirar al cielo y que lo que vea sea tu luz.
         Querer continuar y que me tengas presa.
         O tal vez no querer continuar.
         Pensar en tenerte a mi lado y que estés tan lejos, aún sentado a mi lado.
         O que estés a kilómetros, pero en mi corazón.
         Un ir y venir que no terminas, pero que me agobia.
         Un recuerdo, un deseo, una ilusión.
         Eso eres tú. Lo que quiero y no tengo, lo que tuve y se escapó.

El extraño amor a primera vista

    El amor es extraño. Un día estás como si nada, viviendo tu vida tranquilamente, sin una persona merodeando tus pensamientos, disfrutando de una soledad que tal vez has elegido y de pronto ¡boom! L@ ves. No sabes quién es, pero te ha robado el aliento. Y lo único que quieres es acercarte, lo único en lo cual piensas es en conocerle.
         Y entonces quieres saber todo acerca de su vida. Cómo pasa sus días. Cuál es su verdadera personalidad. Qué hay detrás de ese físico que te atrajo.
         Y si ves fotos, admiras cada centímetro de esa persona. Sus ojos, su boca, su cabello, su sonrisa, ¡todo! Y te quedas guindad@ soñando cómo será verle sonreír y que tú seas el motivo.
         Pero como todo es un azar, no sabes qué sucederá de ahora en adelante. Puede ser como l@ imaginas, puede ser totalmente opuest@ a lo que buscas, pero tu mente no deja de calcular cada paso.
         Y así se pasa la vida, buscando razones para hablarle, esperando que llegue a ti la mejor frase para acercarte y que te conozca. Luego abres los ojos y ves que podría tratarse de un imposible. Pero tu corazón sigue palpitando, con ganas de entregarse.
         A eso, señores, se le llama amor a primera vista. Esa persona que ayer era un/@ completa@ extrañ@ pero que de repente puede convertirse en el motivo de tus sonrisas.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Saber elegir o sólo exigir?

         Elegir a una persona para que sea tu pareja a veces puede resultar fácil, pero la mayoría de las veces cuesta. ¿Por qué? Fácil: Te enamoras de quien no debes, no encuentras al o la adecuad@ o simplemente prefieres estar sol@ que mal acompañad@.
         Entonces comienzan a llamarte exigente, a decirte que te quedarás sol@ o que nadie siquiera voltea a verte. Y aquí hay una grave confusión.
         Pienso que a medida que van pasando los años y vamos madurando, aprendemos sobre todo a saber lo que no nos gusta, lo cual nos hace más claro el camino para saber qué es lo que realmente queremos.
         Por eso, luego de saber qué no te gusta, empiezas a descartar personas porque no te agradan o simplemente no llegas a sentir nada por ell@s. Y eso no está mal. A mi parecer, sería lo ideal para no estar rompiendo corazones a diestra y siniestra, mientras decides qué es lo que realmente buscas.
         Estar sol@ podría afectar, pero también sirve mucho para encontrarte contigo mismo y para conocerte. Es un momento para ser novi@ de ti, para amarte a ti, para pensar en ti.
         Muchas veces no es exigir, es buscar a alguien que se acople a lo que quieres, que te haga sentir, que realmente llene tus expectativas. Por supuesto, no es cuestión de buscar perfección, porque sabemos que no existe, sino de saber elegir.
         Y sí, señores, hay quienes pueden tener vari@s pretendientes pero prefieren seguir caminando sol@s por el simple hecho de buscar el verdadero amor y no una simple compañía o por no engañar a esa persona cuando sabes perfectamente que no sentirás nada por él/ella.

         Entonces, no juzguemos a quienes buscan ir más allá, a quienes prefieren estar sol@s ni a quienes saben exactamente lo que quieren porque ellos están haciendo lo correcto, mientras otr@s, probando y probando, pueden hacer y hacerse daño.


sábado, 5 de noviembre de 2011

    -La tarde está hermosa. 
    -¿Bailas conmigo?
    -Pero si no hay música.
    -Abre tu corazón para que escuches.
    -No sé hacerlo.
   -Cierra los ojos. ¿Escuchas la brisa? ¿Oyes el cantar de los pájaros alegres? ¿Puedes  sentir el latido de tu corazón?
    -Sí, lo siento. La naturaleza nos da su mejor melodía.
    -Entonces, ¿bailamos?








sábado, 29 de octubre de 2011

Belleza no es sinónimo de felicidad

         La típica pregunta: ¿por qué tan guap@ y sol@? Sí, creo que muchos la hemos escuchado o la hemos pronunciado alguna vez en la vida. Es cliché fastidiosa y, encima, errada.
         ¿Por qué? Porque la belleza física nunca ha asegurado la felicidad. Hay quienes podrían llevarse los premios de las personas más guapas en el Universo entero, pero sus corazones están vacíos o no son capaces de entablar una buena conversación.
         O simplemente esa persona puede ser tremendamente interesante pero no ser muy agraciado físicamente. Y si de suerte posee ambas cualidades: tiene preferenciales sexuales distintas a las tuyas, está comprometid@ o sencillamente no es real.
         Por supuesto, el físico siempre representa una parte importante. Es lo que principalmente te atrae de esa persona, es lo que llama la atención y siempre he opinado que si estás con alguien, es porque te atrae, así sea la persona más fea: para ti es guap@ y eso es lo que importa.
         Pero no lo es todo. Como dice una frase por ahí: “el físico atrae, la personalidad enamora”. Entonces, cultiva más tu espíritu, mejora tu personalidad y cuida de tu físico, sí, pero no hagas de él un templo, cuando lo realmente importante son otras cualidades.
         Como siempre les he dicho: belleza no es sinónimo de felicidad.
Peace.

         

martes, 11 de octubre de 2011

Respeta mis gustos y respetaré tus opiniones

        En nuestra sociedad existe un grave problema de aceptación. Todos son juzgados por sus gustos, decisiones y maneras de vivir. La tolerancia parece haber desaparecido junto con los valores. Pero, ¿por qué no hay respeto?
         El respeto es considerado como la base donde se sustentan la ética y la moral. Y para poder hablar respecto a él se debe tomar en cuenta las áreas dónde no se aplica, donde es necesario que esté presente.
         Comprender y aceptar a los demás es respeto. Muchas veces hemos visto cómo las personas son juzgadas, sin saber siquiera las razones por las cuales toman un determinado camino. Pongamos como ejemplo la homosexualidad, un tema tan hablado y tan mal tomado en la actualidad, a pesar de que poco a poco ha sido más aceptado.
         ¿Por qué tienen que faltarle el respeto a alguien que ama a una persona de su mismo género? ¿Acaso para ellos no existe el amor? ¿Es pecado que eso suceda? Pecado sería reprimirse. Pero el problema no es que sean homosexuales, el rollo es que la gente no lo acepta, por lo tanto, hay una falta de respeto.
         Si todos llegasen a comprender que es una condición con la cual se nace, que todos tienen el derecho de decidir cómo y con quién compartir su vida, entonces todo sería muy distinto. Respetar es dejar ser libre al otro, aceptarlo tal cual es.  
         No se debe ofender a quien es un alma libre por el simple hecho de que todos lo somos. Que un hombre o una mujer hayan decidido algo distinto a lo que decidiste tú, no significa que eso te dé derecho a tratarlo como un ser inferior o enfermo.
         Todos los sentimientos deben ser respetados. Los moralistas hablarán y dirán que está mal actuar de manera distinta a lo establecido por la sociedad, pero entonces ellos también estarían faltando pues está mal no respetar al prójimo.
         No se trata de que si no te gusta determinada cosa deba agradarte para que entonces seas considerado como un ser respetuoso. Basta con que te limites a aceptar que cada quien decide su camino, cada quien es libre. De eso se trata el respeto que tanta falta hace hoy en día.
         El filósofo francés Rousseau tiene mucha razón cuando dice: “Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”. Pongamos, pues, esto en práctica y respetemos para poder ser respetados.

domingo, 9 de octubre de 2011

Unidos aún en la distancia

         Siempre me ha gustado escribir acerca del amor a distancia. Pero esta vez les comentaré algo que me parece importante y que una persona me hizo entender hace poco.
         Él me preguntaba cómo era que yo estaba enamorada de alguien a quien no había visto y que el dolor al terminar sería distinto porque al final yo nunca estuve con esa persona.
         Mi respuesta fue muy directa: él no estaba… pero estaba. Me explico: una persona puede estar a miles de kilómetros de ti, pero aún así tú puedes tenerla cerca.
         Esa persona te hace reír, te apoya, te lee, te aconseja, te regaña, comparte contigo, l@ piensas, te hace regalos que valen más que algo físico, y te hace amar su personalidad, no su cuerpo. Es así como los individuos llegan a conocerse realmente, por su manera de expresarse.
         En pocas palabras: esa persona, en la distancia, está a tu lado. ¿Por qué? Simple: puedes estar rodeada de gente pero no sentir el apoyo que sientes de quien está detrás de ese monitor.
         De todos modos, aunque no puedas tocarl@, tus sonrisas son para él/ella, tus suspiros, tus pensamientos y cada cosa que haces, la compartes con tu amorcito, contándoselo y haciendo planes que en un determinado momento realizarán y serán aún más emocionantes pues extrañarl@ lo hará todo más emotivo.
         Así que, para concluir sólo puedo decir: aunque esté en la distancia, puedo estar muy cerca de ti. Hay quienes están muy cerca pero se sienten demasiado lejos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Amar una idea

         Amar significa todo para una persona que sabe entregarse completamente. Pero, ¿qué sucede cuando te has enamorado de una idea?
         Me quedo sola y pienso en todo lo que ha sucedido. Veo fotos. Leo cartas. Y me doy cuenta del vacío que existe. No hay nada. Ni siquiera alguien a quien decirle que lo extraño malditamente.
         Entonces las lágrimas hacen de las suyas. Y voy y vengo dentro de mí, buscando una salida, un refugio, pero no sé hacia dónde correr porque no hay camino, supongo que debo comenzar a construir uno.
         Porque una vida llena de felicidad se me fue de las manos, y se fue precisamente porque nunca existió.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Algunas “damas de compañía” atienden a unos 10 hombres por día
Tristeza y dinero a cambio de placer
El antiguo oficio de vender el cuerpo no sólo es ejercido por mujeres. Personas de ambos sexos exponen su dignidad e integridad física por placer, necesidad o por la simple entrada de dinero rápido

        “La verdadera prostituta es la que está en la casa”, dice Purri, desde el sillón de una casa de citas ubicada en el centro de Puerto La Cruz. Él es el encargado de manejar a un grupo de chicas que ofrecen su cuerpo a cambio de unos cuantos billetes. Prefiere no revelar su verdadero nombre, para evitar problemas, pero el lugar donde trabaja es muy conocido por los clientes.
         Todo ser humano tiene bien claro el concepto de prostitución. Hombres y mujeres pagan por obtener favores sexuales pero lo que muchos no conocen es que este mundo no es como lo pintan en los anuncios de los periódicos.
         Las personas que trabajan en este oficio tienen una vida manchada. Detrás de sus caras llenas de maquillajes y sus vestidos apretados hay una tristeza y un vacío que pocos llegan a conocer.
         Tal es el caso de Sol, una muchacha de apenas 22 años que tiene alrededor de siete meses trabajando en este lugar. Ella es madre soltera y parece apenarse cuando cuenta su historia.
         Su hijo tiene dos años de edad y lo cuida su abuela, quien desconoce el verdadero trabajo de esta chica. Piensa que ella trabaja en el servicio de un hogar, pero la realidad es otra. Una que podría llegar a ser muy desagradable.
         Sol cuenta que gana mucho más dinero del que podría ganar en un trabajo “normal” y que esto le ayuda a cubrir todas sus necesidades. Es de otra ciudad, pero llegó a Puerto La Cruz por recomendación de una amiga.
         “Antes trabajaba como recepcionista pero no me daba el dinero. Trabajo en esto porque tengo un hijo que mantener pero no es fácil”, expresa Sol.
         Kimberlin la escucha hablar y se ríe, pero hay momentos en los cuales comenta que a ella le pasa igual. Esta chica rubia, que usa un vestido transparente que deja ver sus ropas íntimas, tiene 25 años y apenas dos meses trabajando en ese lugar.
         También es madre soltera. Tiene tres hijos y su familia no tiene idea de que esta mujer satisface a hombres a toda hora del día para poder llevar el pan a su casa y brindarles una buena vida a sus retoños. “Viajo cada quince días y extraño muchísimo a mis hijos”, dice.
         Estas chicas, junto a su “manager”, a quien apodan Purri, reciben a muchos clientes todos los días de la semana, a cualquier hora. No es un trabajo fácil y no todas nacen para ese oficio, como lo dice el mismo Purri, pero muchas han conseguido el tren de felicidad en ese lugar y han rehecho sus vidas.
         “Yo psicológicamente las ayudo. Siempre las aconsejo. Les digo que vivan la experiencia. Yo les digo cómo son las cosas, este trabajo no es fácil. Pero a muchas les ha llegado el amor y hoy son grandes señoras”, cuenta Purri.
         Pero, ¿por qué este trabajo y no otro?, ¿por qué exponerse tanto? Sandra, una mujer de 27 años de edad que también se dedica a este antiguo oficio, asegura que se trata de una falta de inculcación de valores por parte de sus padres.
         “Mis padres nunca me dieron el ejemplo que yo quería, nunca me preguntaban cómo iba en clases, ni nada, ellos llegaban y así mismo salían”, comenta. Sus papás descubrieron su trabajo real cuando notaron la cantidad de dinero que ganaba y la manera cómo se transformó de niña a mujer.
         “Empecé en esto a los 13 años. Cuando mi mamá se enteró lloró, pero se dio cuenta de que ella era la culpable, por no prestarme atención”, dice mientras baja la cara, reflejando dolor.
         Mujeres como ella llegan a atender hasta a 10 hombres en un día. Pero, por supuesto, tienen sus trucos para soportar. “Al otro día amanezco con dolores en mis zonas íntimas, en las caderas y en todo el cuerpo. Uso el ventilador toda la tarde y me siento con las piernas abiertas”, expresó.
Freno al amor
         En este negocio no cabe el amor. O al menos, eso es lo que intentan las personas que hacen de este negocio un modo de vida. “Nosotras trabajamos en esto y sabemos que no podemos enamorarnos de nadie. Claro, hay uno que otro cliente que nos gusta”, dice Kimberlin.
         Pero Sol le refuta diciendo una frase que refleja la realidad de las madres solteras: “Lo que pasa es que cuando uno les dice: bueno si me quieres a mí, quieres a mi hijo, lo que necesito es plata, entonces hasta ahí llega el amor”.
         Fingen orgasmos y quieren salirse de ese medio pero no encuentran un trabajo donde les paguen igual de bien. La vida de estas mujeres se resume a recibir hombres que usan su cuerpo para satisfacerse y dejarles lo que llaman un “ratón moral”.
Sentimientos en juego
         La gente ha hecho que todos imaginemos que una prostituta es una mujer que se para en una esquina a esperar a sus clientes, cargada de maquillaje y poca ropa. Incluso, hay quienes piensan que todas tienen cuerpos y rostros perfectos, como lo pintan en los anuncios. Para el psicólogo Edgar Rondón, ésta es una idea falsa.
         “Muchas veces nosotros nos enfocamos en un estereotipo que es la prostituta que está ahí, en el Paseo Colón, en una esquina, esperando que alguien la recoja. Pero la prostitución está regada por todos los niveles de nuestra sociedad”, dice el psicólogo.
         Esta acción de cambiar placer sexual por dinero puede venir de una mala formación familiar. No se transmiten valores por parte de los progenitores y al no tener valores, las personas creen que están haciendo lo correcto, asegura Rondón.
         Este doctor comenta que la razón por la cual hoy en día cualquier persona decide vender su cuerpo, no sólo por necesidad, es la manera cómo la sociedad ha puesto al ser humano en el lugar de un producto.
         “Vivimos en una sociedad donde los medios de comunicación tienen una característica muy mercantilista, material. Estamos en una sociedad consumidora. Por lo tanto, la mujer, en muchos aspectos, se ha puesto en el lugar de un objeto. Muchas veces se ha olvidado de su lugar como sujeto dentro de la sociedad”, aseguró Edgar Rondón.
Protección legal
         En Venezuela existe una ley que protege a estas trabajadoras sexuales, la Ley Orgánica De La Mujer Por Una Vida Libre y Sin Violencia, la cual resguarda a las mujeres que practican este tipo de actividad en la vía pública.
         Aún así, muchas veces este tipo de oficio viene acompañado de la distribución de estupefacientes. Cuando alguna de ellas es detenida son posesión de estas sustancias, son procesadas por esto y no por ser prostitutas.
         Deben tener sus exámenes de sanidad al día, al igual que protegerse siempre cuando atienden a los clientes. En el caso de la casa de citas manejada por Purri, es el único requisito que les piden para entrar a trabajar y siempre son monitoreados por las autoridades.
         Muchas mujeres deciden irse por ese camino sólo por obtener dinero fácil. Muchas lo hacen por necesidad, algunas por obligación. Pero la gran mayoría se decide a vender su cuerpo porque de esta manera pueden obtener una entrada de dinero mayor que la de cualquier profesión.
         Sin embargo, las personas que están en este mundo no se lo recomiendan a nadie. Como bien lo dice Sandra: “La vida no se resuelve con dinero. La vida se resuelve con amor, cariño y comprensión”.

La moral en las relaciones amorosas


         Las relaciones de pareja son un completo azar. Pero para que puedan sobrevivir hace falta que ambas personalidades sean compatibles. Pero no, no se trata sólo de ser compatibles en cuanto a gustos y puntos de vistas, sino también en los valores y la manera de llevar la vida.
         ¿Cuántas veces no ha escuchado la frase “no tienes moral para reclamarme esto”? Pero muchos no saben exactamente de qué se habla cuando decimos la palabra “moral”. No son más que valores y creencias que guían a la persona a hacer el bien y su objetivo material es la conducta humana.
         Entonces, si aplicamos esto a la vida en pareja, se trataría de tener una conducta correcta, que no afecte su relación y que, por supuesto, no lo afecte a usted directamente. Uno de los factores que afecta seriamente la compatibilidad en los noviazgos son los asuntos morales.
         La moralidad busca perfeccionar a las personas, que a través de sus conductas hagan el bien en la sociedad. Si dos seres tienen puntos de vistas distintos en este campo, será muy difícil su convivencia. Pero es algo subjetivo. Por ejemplo, algunas acciones pueden estar mal para alguien, pero para otro no.
         Si la pareja miente, es violenta, no hace más que hacer sentir mal al otro, entonces está siendo inmoral, llevando el mal, está haciendo daño y es importante entonces decidir si eso es lo que se quiere porque el amor y la atracción entonces no serían suficientes si el noviazgo empieza a herir a los integrantes.
         Y si este tipo de situaciones suceden en el matrimonio, sería aún peor porque se estaría llevando una relación tormentosa que puede afectar el rendimiento personal, laboral y hasta la salud de las personas. Y si se tienen hijos, podrían provocarles problemas psicológicos.
         Pero todo esto es una cuestión de educación. Una educación que comienza en el hogar, desde pequeños. Una familia en armonía siempre va a ser un ejemplo bueno, que hará crecer a las personas con una moral sólida, con valores inculcados.
         La formación moral de los jóvenes no sólo los ayudará a desenvolverse mejor en sus relaciones personales, sino también en el campo laboral y en la sociedad, donde hoy en día es tan necesario que todos esos valores sean rescatados.
         La moral en pareja es, pues, buenos hábitos que vienen de la familia, que ayudarán a que, a través de la compatibilidad, ambos hagan el bien, no sólo uno al otro, sino también educando correctamente a sus hijos, logrando de esta manera mejorar la sociedad.
         Como dice el escritor francés Pascal: “La moral es la ciencia por excelencia; es el arte de vivir bien y de ser dichoso”.


Vivir la vida

       Cada uno de nosotros tiene una manera de ver la vida… y definitivamente de vivirla. Por supuesto, para eso existe la libertad de elegir. Pero cuando se trata de amor, siempre hay coincidencias.
         Me da mucha curiosidad cómo manejan ese tema las mujeres de hoy en día. Muchas están marcadas por el masoquismo. Y es que por más que ames a una persona, lo principal es valorarte a ti misma.
         Pero seguimos por la vida creyendo que lo tenemos todo, cuando realmente no nos esforzamos por lograr algo, y mucho menos por tener lo que realmente merecemos.
         Pero entonces no nos quedamos sólo en el masoquismo, sino también en el conformismo, en la mediocridad. Por no estar solos aceptamos caminar al lado de una persona que nos hace daño, pero que con un perdón arregla todo.
         Y claro, hay quienes dicen que perdonar es olvidar. Pero definitivamente no es así. Esa frase que dice que las cicatrices en el corazón son eternas, es cierta. Puede dejar de dolerte, pero la marca estará para siempre.
         Y de esa manera entonces caemos en algo terrible: el rencor. Y así podría ir nombrando una cadena de cosas que nos afectan pero que no evitamos.
         Podría decir que no somos tan libres como parece. Porque siempre hay algo que influye, siempre existen los límites y nosotros mismos nos colocamos las barreras.
         La libertad es una utopía. Quien intenta hacerla realidad, cae en la anarquía. Y romper reglas es divertido, pero no lo es tanto cuando eso trae serios problemas.
         Son cosas que todos podemos solucionar buscándonos a nosotros mismos, analizando, queriendo siempre lo mejor. Es una cuestión de lucha interna.
         Ganarle la partida a las costumbres y buscar siempre mejorar es una cosa que podría parecer muy difícil, pero que cuando obtienes, no quieres dejar.
         Al final del cuento, la vida se trata de eso: de vivirla. Pero eso sí, plenamente.

lunes, 29 de agosto de 2011

Dar el primer paso ¡es sexy!

Hace días un amigo me comentaba que una chica de la universidad consiguió su número de teléfono y lo llamó para decirle que le gustaría conocerlo. Normal, eso no parece ser algo raro hoy en día. Lo extraño fue la respuesta de él.
         Le dijo que eso le molestaba. Que por favor no lo llamara y que si quería conocerlo, lo buscase en persona, que ese tipo de actos eran infantiles. Imagino que a la chica no le quedarán ganas de dirigirle la palabra nunca más.
         Pero veamos, ¿por qué las mujeres hacen esto? Sabemos que existe una liberación últimamente. Parece que nosotras tomamos el control y tenemos la libertad de invitar a salir a los hombres e incluso pedirles entablar una relación.
         Para muchos está mal, para otros bien, es una cuestión muy subjetiva, pero hay un trasfondo, como en todo. Las mujeres se cansaron de esperar a que los hombres tímidos dieran un paso al frente.
         Creo que llegó el momento en el que decidieron no oír más la frase “me gustabas pero no me atreví” y buscan superar el “qué hubiera pasado si…”. Es el momento en el cual las mujeres son decididas y van a por aquello que les interesa.
         Por supuesto, todo tiene su límite. Hay que respetar un “no”, aprender a no meterse en las relaciones y evitar causarles problemas a las parejas. Pero no está mal dar el primer paso, sólo basta con ser originales.
         Pero les digo, queridos hombres, no hay algo que nos parezca más sexy que un tipo decidido. Esos que se te acercan y con un simple “hola” empiezan una conversación que podría ser el inicio de algo importante.
         Eso sí, olviden los piropos tontos. Nada de eso. A las mujeres les gustan las cosas originales. Basta con que te armes de valor. Sabemos que para ustedes tampoco es fácil y que muchos son tímidos, pero a las mujeres nos gusta saber que alguien está interesado en conocernos, más allá de algo físico.
         Entonces, ya sabes, para la próxima no esperes que sea ella quien busque tu número de teléfono para enviarte mensajes que pueden parecerte fastidiosos, ve tú por ella.
         Nada más encantador que un hombre decidido que le alegra el día a una mujer con una buena conversación.
Go for it!


Soledad


         A veces me siento demasiado sola. Creo que nací para eso, para vivir junto a una persona: soledad. Y no me siento mal con ella. Es mejor que un novio: fiel, tranquila, comprensiva.
         Como todo, a veces duele. Pero me ayuda. Con ella, me encuentro a mí misma y recorro caminos que nunca me atreví.
         A veces alguien la espanta, pretendiendo quedarse a mi lado, pero siempre salen huyendo o yo los asusto. Creo que no nací para estar acompañada.
         Y aunque puede sonar pesimista, no lo es. Es sólo una realidad que acepto. Mi mejor amiga es la soledad y disfruto muchísimo estando sola.
         Es que puedo estar rodeada de mil personas pero aún así mi corazón se siente con frío, como si nadie lograse comprenderme.
         Y es por eso que digo que vuelo, con mi imaginación, porque no necesito alas. Me basta el silencio y mi mente.
         Por supuesto que quisiera que alguna vez soledad saliera a pasear y olvidara el camino de regreso. Pero eso sí, que vuelva cuando la invoque, a ratos, porque extrañaré disfrutar de ella.
         Nací para estar sola, como la mayoría de nosotros, sólo a veces no empeñamos en acompañarnos, bien o mal, para disimular ante las personas o darle trabajo a esas mariposas hambrientas que nos invaden el estómago.


domingo, 28 de agosto de 2011

Hechos y no poemas

       Hace tiempo no escribo poemas. De esos que llegan al alma y tocan corazones. Palabras que sólo tienen una intención: dibujar sonrisas en la boca de mis deseos.
         He olvidado unir palabras para expresar sentimientos y sentir cómo mi pecho resuena al escribir para alguien en especial, queriendo ser leída y amada.
         Sin embargo, la poesía vive en mi mente, en mis dedos, en cada latido. Mirar el cielo es poesía y pensar en el amor también. Aunque no lo plasme en letras, lo respiro.
         Poemas hay muchísimos en el mundo y yo podría pasarme la vida escribiendo miles más, para alegrar tus ojos, para decirle a alguien que lo pienso, que lo siento.
         Aun así, el mayor regalo que podría hacer ahorita no serían unas simples palabras, sería demostrar con hechos lo que un escrito no puede describir, ni siquiera tecleando infinitos caracteres.

Dile NO a los fakes


      Alguna vez les hablé de los amores a distancia y les comenté acerca de sus pros, contras y todo lo que implica. Pero creo que olvidé una parte muy importante: los fakes.
         Vamos a describirlos como seres sin personalidad propia que utilizan fotos de otras personas y se inventan toda una vida, totalmente atractiva, para lograr enamorar a incautas que se dejan llevar por una bonita foto.
         ¿Por qué sucede esto? La mente humana es un completo misterio. Hay quienes son capaces de hacer cualquier cosa con la idea de resaltar e intentar ser mejor, utilizando los peores métodos.
         Conozco a muchas personas que han tenido historias con fakes, incluyéndome, y todas han salido con el corazón herido y con ganas de no haber tenido nunca una red social.
         Estos pequeños seres se crean toda una historia y la venden como si fuese real. Aunque hay algunos que sí cuentan su verdadera vida, pero lo que no se atreven a mostrar es su cara. ¿Tan poquito se quieren?
         ¿Cómo evitar esto? Estamos en una época en la cual así estemos a miles de kilómetros de distancia, podemos tener una cita por videollamada. Ese es el primer paso. Llamadas, verse por webcam, fotos, y demás cosas que comprueben que la persona realmente es quien dice: es obligatorio.
         También hoy en día la mayoría de las personas son stalkers, por lo que no será complicado revisar si tiene etiquetas en Facebook, quiénes son las personas con las cuales trata, darte cuenta de si l@ han visto y buscar cualquier tipo de pistas que demuestren que la persona en cuestión existe.
         No es difícil crearse una cuenta paralela y querer joderles la vida a otras personas que no tienen ni idea de quién está detrás del teclado y terminan encantadas por unas simples palabras o por unas fotos. Hechos, señores, ahí está la clave.
         Tratemos de no caer en ese tipo de situaciones. Tener una relación a distancia no es fácil, pero si decides arriesgarte y no conoces en persona a tu amorcito, pide la nueva prueba de amor y sal de dudas, no vaya a ser que te acuestes pensando en un Brad Pitt y detrás del monitor esté Shrek.
Enjoy!

El primer beso


        La noche estaba fría. Mis amigos y yo habíamos decidido ir a la playa y pasar la noche en la orilla, disfrutando. Alex nos acompañó. Entre él y yo siempre hubo una fuerte atracción, pero nunca pasaba de las miradas y las sonrisas tontas.
         Se veía muy sexy. El resplandor de la fogata hacía que su piel se viera aún más provocativa de lo que solía ser. Él es uno de esos morenos con boca carnosa, que incitan a comérsela.
         Estábamos frente a frente. Todos bailaban y él me observaba a través del fuego. Me gustaba el deseo que leía en sus ojos y ya no podía apartar mi mirada de él.
         Movió su dedo, indicando que lo siguiera. Y así lo hice. Caminé hasta alcanzarlo, detrás de unas piedras donde el mar golpeaba fuerte y el frío se hacía más intenso.
         -Pensé que no vendrías.- me dijo, pasando sus manos alrededor de mi cintura.
         No dije nada, sólo lo miré fijamente mientras sentía que temblaba. Ahí nos encontrábamos. Muy cerca. Respirábamos el mismo aire. Y sus latidos parecían acelerarse poco a poco.
         Miró mi boca, pero no se conformó con eso. Sus dedos comenzaron a acariciar mis labios que en ese momento estaban deseosos por rozar los suyos.
         Posé mis manos en su pecho y me acerqué un poco más a él. En ese momento una corriente recorría mi espalda. Su boca estaba en la mía y su lengua buscaba con ansias jugar conmigo, mientras sus dedos se enredaban en mi cabello.