lunes, 30 de diciembre de 2013

2013


El vino fue mi acompañante oficial del 2013. Sin más ni menos. Justo ahora, por ejemplo, una copa de vino blanco me acompaña en esta noche calurosa, en la cual espero que las letras vuelvan a estar de mi parte.

Cada año resumir las vivencias que tenemos y los ciclos que vamos dejando me resulta un gran reto, debido a que mi memoria suele jugar al escondite y muchas veces borra de ella las cosas que vamos viviendo. Por suerte, los momentos importantes los tatúa en mi piel con una tinta que duraría por siempre.

El 2013 fue un año de comienzos, experiencias y aprendizajes. Cada 365 que pasan nos dejan lecciones que definitivamente nos sirven para avanzar, pero muchas otras nos estancan en recuerdos que debemos superar. Lo interesante de todo, es que siempre hay un lado positivo, aunque deba pasar algún tiempo para que lo descubramos.

Comenzó el año con algo de tristeza pero con ganas de mejorar. Viajes, lugares nuevos y vivencias entre familia y amigos fueron lo más bonito de todo.
A mitad de año, decidí volver a arriesgarme al amor. Intenté retornar al querer y aunque lo disfruté, descubrí que aún no estaba preparada. Luego de 3 años de soledad, volví a una relación que me enseñó que se debe conocer muy bien a una persona antes de dar un sí. Y, sin dudarlo, me dejó claro que lo principal en la vida es querernos a nosotros mismos, pues, si alguien más quiere truncar nuestros sueños y nuestra autoestima, sabremos entonces defendernos.

Por esos días también llevé a cabo mi proyecto de un nuevo medio que acabara con la monotonía de ver política/sucesos/economía en páginas que al final sólo nos estresaban. Junto a Freya, Laura y Juan decidimos lanzarnos al agua con Escritósfera. Su lanzamiento significó para nosotros el nacimiento de un nuevo sueño y el esfuerzo de luchar por ofrecer al público lo que se merece. El éxito nos acompañó y entre entrevistas y trabajo nos dimos cuenta de que todo anhelo es posible si se le pone talento y esfuerzo.

Y hablando de sueños, en ese tiempo también me enteré de que podría cumplir uno de los míos: ver a Pablo Alborán en mi país. A partir de ahí, sucedieron las cosas más locas que jamás imaginé que llegaría a vivir.

Junto a Eliany y Xiovelyn decidimos crear un club de fans con la idea de tener más cerca a ese malagueño que nos robaba el sueño. Una vez que tuve una entrada asegurada, comenzó la odisea para conseguir acercarnos más y pasar de las gradas, a su lado.

Conocí a muchas chicas geniales dispuestas a trabajar y vivir esta locura con nosotras, dedicamos bastante tiempo a hacer crecer algo que al final nos dejó muchísimas satisfacciones.

Mientras todo eso sucedía, le hice frente de nuevo a los sentimientos. Tuve la mejor de las celebraciones de cumpleaños. Casi toda una semana festejando con amigos y familia, con los cuales estaré eternamente agradecida. Pero esa noche… esa noche me cambió la vida.

Era 30 de agosto y entre miedo y curiosidad, comencé a enamorarme de nuevo. Una cosa parece que llevó a la otra, porque al final, empecé a vivir dos sueños en uno.

Él me hizo feliz durante muchas noches. Canciones al oído y versos a mis ojos. Pasión en la piel y el corazón latiendo fuerte. Entre el estrés y la felicidad viví agosto y septiembre.

En octubre nació Roger Alejandro, mi nuevo sobrino, lo cual me llenó de ternura y felicidad. Y a finales de mes tuve a los dos hombres que me inundaban de amor bajo el mismo techo.

Me fui a Caracas llena de nervios y euforia. Ese 29 de octubre, en el aeropuerto internacional de Maiquetía, lo vi por primera vez. Pablo Alborán es un verdadero encanto personalmente y de físico, es el triple de guapo que en la tele.

Los próximos días significaron para mí un antes y un después en mi historia. Conocí a muchas chicas que parece que hubiese tenido cerca toda mi vida. Susana, Davinia, Lilibeth, Xiovelyn, Eliany, Yohana, Mariana, Angi, María José, Oriana, Fernanda, Gypsy, Aicerg, Génesis, Anisk, Rosaliz, Kristell, y varias chicas más que fueron por esos días mis cómplices.

Sucedieron cosas. Mi amor anónimo decidió no darme la cara y, aunque estuvimos toda una semana en los mismos lugares, nunca nos hablamos de frente respecto a sentimientos. No sé cómo definir esa etapa de mi año. Era demasiada emoción y demasiada tristeza juntas.

Gracias a él pude ver a Pablo Alborán en un concierto íntimo y pude conocerle, tomar su mano y mirar sus ojos. Sus ojos en los que me perdí por completo.
Fui por primera vez a Valencia y disfruté del concierto y de mis alboranistas el 01 de noviembre. Ese día, pude abrazar por vez primera a Pablo. Recuerdo sus palabras una a una. Sus abrazos y nuestras risas. Su piel de porcelana. Sus besos para mí mientras cantaba.

Sueño hecho realidad, sin duda alguna… y también gracias a él. Recuerdo que alguna vez me aseguró que yo podría vivir ese momento y, tal como me comentó, logró que fuese para mí una realidad.

El 03 de noviembre viví mi tercer concierto de Pablo Alborán con mis alboranistas y con Nomar. Creo que si hay personas a quienes debo agradecer más que nada en el mundo son a Nomar, a Xiovelyn, a Eliany y a él, el chico del cual no puedo decir nombre.

Al siguiente día tocó despedirnos de Pablo y su banda, quienes también fueron maravillosos con nosotras, y despedirme de él. De lejos, sin que nadie se enterara.
Luego la vida volvió a la normalidad y me di cuenta de que mi atención estaba totalmente enfocada en lo que había en mi corazón. Que aquello de soñar con conversar con Pablo y contarle mi anécdota de por qué le admiro quedó en segundo plano.

Es así como descubrí que todo es un hilo enorme que se va tejiendo y nos va envolviendo, cual telaraña. Que el destino da sus vueltas y nos pone siempre en los caminos adecuados.

Para finalizar el año me enteré de que seré tía de nuevo y crecen mis esperanzas de algún día poder tener yo mi propia familia.

2013 no fue tan mal como parece. Me ayudó a volver a la vida. A sentir, a soñar, a volar más allá de los límites. Estos 365 días que están a punto de acabar marcaron mi corazón con amor, esperanza y fe de que las cosas son posibles y de que el Universo es sabio y siempre nos coloca justo donde debemos estar y al lado de las personas que merecemos.

Gracias a todos por ser parte de esta etapa de mi vida.
Gracias a ti por leerme.
Gracias a los Dioses por darme la dicha de sentirlos en cada poro de mi existencia.
Felices 2014 para todos.

¡Que sus sueños sean una realidad!


domingo, 29 de diciembre de 2013

Sueño cumplido



Una de mis películas animadas favoritas es Enredados. Me identifico mucho con ella, especialmente con una escena donde Eugene le pregunta a Rapunzel si está bien y ella le dice que tiene miedo. Durante mucho tiempo estuvo soñando con algo, ahora tenía miedo de que no sucediese como ella esperaba. Y si las cosas salían como ella quería, entonces, ¿qué haría después? Eugene le responde con una frase que me marcó: “tiene su parte buena, podrás buscarte un nuevo sueño”. Y así fue como me sucedió.
Todo comenzó hace unos pocos años atrás: me enamoré de un artista y creí que necesitaba conocerlo y conversar con él, pero en realidad todo eso me estaba llevando directo a vivir otras emociones, a descubrir nuevos caminos. Ya saben, todo tiene su por qué.
Sucedió por fin el 29 de octubre de este año que está a punto de terminar. No había escrito al respecto porque son recuerdos que prefiero tener tatuados en la memoria, además, cualquier cantidad de caracteres no serían suficientes para describirlo.
Ahí estaba yo, a sólo días de vivir mi sueño. Tenía miedo. Y una voz en el teléfono me decía que era lo que siempre había soñado y entonces recordé a Eugene: ahora que cerraba un ciclo, se estaba abriendo otro.
Pablo Alborán se hizo realidad para mí. No más videos, fotos, canciones. Era él con sus pantalones ajustados y sus camisas sencillas frente a mí. Era él y su sonrisa. Él y sus manos tan blancas que desentonan con el resto de su piel. Era Pablo y su piel de porcelana.
Abrazos, sonrisas, miradas, besos, canciones a todo pulmón, fotos, amigas, euforia, emoción, felicidad en estado puro.
Era tener a un sueño delante, pero voltear cada cinco minutos a buscar mi nuevo anhelo con la mirada.
Entonces, ¿es el destino el que se encarga de tejer toda una telaraña de sucesos que conlleven a otros para acercarnos a una meta verdadera? ¿Luego de un sueño siempre viene con él otro? ¿Qué tan difícil puede ponerse?

Cuando se trata del corazón, los deseos son más rudos de cumplir. Aun así, soy de esas personas que aunque sabe que existe un límite, no deja de correr hacia ese punto, con la esperanza viva de romperlo. Pero esta vez… tal vez sea yo quien ha terminado de romperse.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Despertar soñado

Abro los ojos y los rayos de Sol están posándose en su mejilla. Tengo sueño aún, pero prefiero mantenerme despierta y ver su cara, imaginar qué sueña. Le doy un dulce beso en la mejilla, esperando no despertarlo y me escurro fuera de las sábanas.
Tomo su camisa y me siento sexy vistiéndola. Despeinada por una noche de pasión y de puntitas para no hacer ruido, lavo mis dientes y me miro incrédula al espejo. Sí, eres tú, despertando a su lado, me digo a mí misma.
Al salir, ha cambiado de posición pero sigue dormido. Sonrío y continúo el camino hacia la cocina. Jugo de naranja, tostadas y fruta fresca voy preparando con todo el amor del mundo porque sé que le encantará. El olor a café inunda el apartamento y espero que eso no lo haga volver aún de su sueño.
Me río sola sin creer lo que estoy viviendo. Es algo que siempre había soñado.
Regreso a la habitación y me abrazo a él desde su espalda. Le doy un sonoro beso en la mejilla. “Arriba, campeón, ya es tarde”. Se retuerce entre las sábanas e inesperadamente me toma con sus brazos, lanzándome a la cama.
Entre risas se va despertando. “Te amo”, me dice con los ojos llenos de alegría. “Y yo te amo a ti” y le abrazo fuerte, queriendo fundirme para siempre en ese momento.
“Arriba, que el desayuno está listo” y quejándose se mete a la ducha. Sirvo el desayuno en la cama y al regresar me mira sonriendo.
-¿Has hecho todo esto?
-Con todo mi amor.

Y juntos disfrutamos de una primera mañana juntos, esperando que se repita o que nunca se acabe. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Su boca

Su boca.
Su boca es un hueco.
Un perfecto espacio entre su perfilada nariz y su prominente barbilla.
Es delicada y tentadora.
Con las medidas justas para recibir a mi boca.
Su boca, invita a la mía a rozarla.
A jugar con mis labios en los suyos.
Mientras me hundo en ese espacio debajo de su nariz.
Un lugar donde quiero quedarme por siempre.
Su boca.
Mi lugar favorito.
El espacio de su cuerpo donde pasaría todos los veranos de mi vida.


Entre tragos y conversaciones

-Cuando nuestra novia nos mantiene contentos, no tenemos necesidad de mirar a los lados.- dijo Eleazar, mientras tomábamos una copa aquella noche lluviosa, en un bar cerca de la playa.
Realmente me llamó la atención aquello. ¿Si nos mantienen contentos? Es decir, ¿el amor y el respeto se basan en una simple dosis de atención? César, el chico que mi amiga Carmen nos presentó ese día, también dijo cosas claves.
Por ejemplo, que la rutina acaba con todo, cosa en la que tiene toda la razón. Pero, ¿el amor se esfuma por tener un mes haciendo las mismas cosas? ¿Es el amor algo tan efímero?
Si bien es cierto que la rutina nos aburre, la comunicación es algo clave. A mi modo de verlo, no por tener un mal rato con la persona que amas, debes engañarle para salir de la rutina.
Era el segundo César que mi amiga nos presentaba en aquel bar, y era también la segunda noche que nos sentábamos con Eleazar a hablar de esos temas que a veces nos joden la vida.
Pero, ¿hablar de relaciones con un hombre en quien no tienes ningún interés? Eso siempre es provechoso. Sueltan datos claves que nos ayudan a entenderles.
Aún así, sigo sin procesar lo que me decían. “Los hombres necesitan emociones nuevas”. ¿Por qué engañar a alguien y hacerle sufrir, cuando se puede, antes, terminar la relación? ¿Por tener algo seguro?
Recuerdo el caso de un amigo que hace tiempo tuvo algunas aventurillas porque su novia estaba lejos. No se enteraría, es cierto, pero, ¿qué sí? ¿Y si ella hiciera lo mismo y él se enterase? Entonces, maldeciría el día en el cual decidió confiar.
Por ahí dicen “no hagas lo que no te gusta que te hagan”. No juegues con los sentimientos de nadie. No mientas a alguien que daría todo por ti.
No era la primera noche en la que un grupo de amigos y yo nadábamos en ese mar de opiniones encontradas. Tampoco era nuevo para mí escuchar el descaro de algunos especímenes del sexo opuesto. Lo que sí era una novedad, en cambio, era descubrir que yo esta vez no los apoyaba, a pesar de tener una carga sobre mis hombros en esa materia.
No, yo no apoyo el engaño.
Yo no soy parte del engaño.


miércoles, 31 de julio de 2013

lunes, 22 de julio de 2013


…y yo estaba ahí y adoraba escuchar. Oía cada día su voz y sus hazañas. Todas y cada una de las acciones del día eran para mí una aventura, un nuevo mundo. Y percibir cómo las emociones se transmitían a través de su voz era emocionante.
Entonces pasaba a la imaginación. Imaginaba su cara de ternura mientras hablábamos de la casa en el mar, el perro y el gato y mirar nuestros ojos al despertar. O creía que su cara estaba siendo dura cuando me contaba acerca de un representante “toca pelotas”.
Le podía ver en mi mente mientras regañaba a una Esther con frases inesperadas, o con cariño halagando el tejido de cabello de marroncito. La sonrisa desbocada con las locuras de Pablito o las tardes de compras con Adri.
…y así pasaba los días. Feliz. Viviendo su mundo y contándole del mío. Intentando poner en él las emociones que él ponía en mí.
Luego todo pasó.
…y así me veo extrañando esos cuentos, mientras el reproductor está en aleatorio y su audio llega a mi oído, contándome cómo una tonta casi lo hace chocar en una rotonda.
Regreso a esos días y revivo la emoción. Me arrepiento, y continúo.

La vida es sabia y yo, por recomendación de él mismo, halaré el hilito rojo que me une a mi destino.

domingo, 30 de junio de 2013

De cuando construimos casas, empezando por el techo

    

    Creo que nunca olvidaré esa vez que un chico me dijo que me gustaba construir casas y empezar por el techo. Obviamente, no soy arquitecto y mis estudios de ingeniería civil los dejé a la mitad… precisamente porque no me gusta hacer las cosas en un orden establecido.
         Luego de un tiempo de haber recibido esa peculiar definición en mi manera de empezar las relaciones, he analizado un poco y he notado que es cierto: me gusta comenzar por el final. Sin embargo, eso no me parece algo negativo en mi personalidad: al contrario, me permite ir disfrutando más del camino, sin pensar mucho en seguir reglas.
         Así mismo como me han dicho que soy mala construyendo, también me han llamado anarquista, de manera que no desecho ambas cualidades en mí, me parecen absolutamente acertadas.
         Es que, si al caso vamos, ¿por qué debemos siempre crear un plan definido para cada cosa que vivimos? ¿Eso no les parece aburrido? Si bien sabemos que lo principal para iniciar una relación son tres pasos básicos: respeto, confianza y comunicación, ¿no son esas las bases? Ya teniendo una base, ¿no se puede construir el techo?
         Justo ahora ando con bases armadas y el techo listo. Estoy construyendo poco a poco unas paredes sólidas, soportando unas bases que desde hace años vinieron creciendo y que, finalmente, hemos decidido resguardar bajo sombra.

         Es aburrido vivir la vida bajo condiciones y forzando las cosas. Si sientes química y quieres arriesgarte, ¿por qué no lanzarte a construir una relación, bajo los parámetros que sean posibles? Es por eso que nunca he sido amiga de los “que hubiese pasado si…”.

martes, 7 de mayo de 2013

Te quiero


Te quiero aunque no pueda decírtelo.
Te quiero porque tarde nos damos cuenta de cuánto somos capaces de sentir.
Te quiero porque no te tengo y tal vez nunca te tuve.
Te quiero porque te siento fuerte en mis latidos.
Te quiero porque te miro y siento que aún tengo vida.
Te quiero aunque no lo sepas, aunque me tengas en el olvido.
Te quiero porque a tu lado supe encontrar mi camino.
Te quiero porque aunque te has ido siempre has seguido conmigo.
Te quiero aunque no deba quererte y te extraño aunque merezca un castigo.
Te quiero porque a tu lado mis manos gritaban destino.
Te quiero aunque te hayas ido y no haya encontrado el olvido.

sábado, 27 de abril de 2013

Lluvia de recuerdos


          La época de lluvias me trae tantos recuerdos. Remembranzas lejanas. Muy lejanas. De mi adolescencia, pero marcadas fuertemente en mi piel. Momentos que con sólo oler la tierra mojada, regresan a mí.
         Estoy sentada en el balcón y veo las gotas caer. Mi mente vuela y de repente soy de nuevo una estudiante de bachillerato. Camino por el pueblo de regreso a casa, soñando despierta, queriendo futuro. Sintiendo la humedad en mi piel y adorando los días grises.
         Una sonrisa se pinta en mis labios. Ja. ¡Qué tiempos tan maravillosos! Mientras admiro la lluvia en los techos vecinos, llegan a mí canciones de mi pubertad. Los BackStreetBoys suenan como ayer y sus letras me trasladan a otros lugares, como si viajar en el tiempo fuera posible.
         La brisa baila frente a mí. La siento rozar mi piel, jugar con mis cabellos. Entonces recuerdo a Marco y su último beso aquella tarde lluviosa, cuando sus ojos tristes se despidieron de mí antes de regresar a España. ¡Qué inocente y enamorada era! El nuevo milenio estaba haciendo de las suyas para ese entonces.
         ¿Cómo puedo recordar tantas cosas del pasado y ser tan difícil acordarme de momentos actuales? La lluvia salpica mi cara y sonrío feliz. Es el año 2013 pero mi mente está atrapada, en momentos como este, en finales de los 90- inicios del 2000. ¡La mejor época!
         ¿Cómo no recordar cuando, mientras sonaba la lluvia en el techo, yo leía aquellas revistas españolas que conseguía en el viejo quiosco y soñaba con conocer a los artistas que ahí aparecían y vivir historias como las que en esas páginas relataban?
         La lluvia me devuelve a mi tiempo de adolescente. Cuando apenas descubría gustos, reacciones y soñaba con crecer. La lluvia me llena de recuerdos con tan sólo su olor. Los días grises me demuestran que todo lo que soñé por esos tiempos, hoy se va realizando y que, aunque adoro los días tristes, siempre tengo el poder de convertirlos en sonrisas.
         Porque sí, me sucede, que siempre me llueven los recuerdos.

viernes, 12 de abril de 2013

Crónica de una afectada


          El día está muy caluroso. Debe hacer unos 34º aquí afuera. Salgo de una tienda de computación dispuesta a tomar un taxi que me lleve a casa con esta caja que me hace sentir torpe.
         No tardo mucho en abordar uno y el conductor me mira, intentando adivinar qué llevo en la caja. “¿Qué aparato es?”, pregunta y me muevo incómoda en el asiento. Le contesto que es parte de mi computadora y continúa manejando.
         Como la situación en mi país no es nada segura, le marco al teléfono de mi hermana y le digo que voy de regreso a casa en un taxi. Me aseguro de decirlo en voz alta para que el conductor me escuche. Suena paranoico, pero hoy en día hay que prevenir, pues no sabes con qué te encontrarás en la calle.
         El chofer advierte mi posición defensiva y comienza a sacarme conversación (cosa que no es nada raro en los taxistas).
-¿Cómo te preparas para las próximas elecciones? – me pregunta.
-Bien, apostándole al cambio. – respondo, realmente esperanzada. Él me mira por el retrovisor y se ríe.
-¿Votaste por el cambio la vez pasada?
-Sí, claro. ¿Y usted?
-Yo sigo con la revolución. – me dice, orgulloso.

      Sonrío. No le digo nada para evitar tener una conversación. Miro a través de la ventanilla durante todo el camino, pero justo en la entrada a mi ciudad el tráfico está trancado, por lo cual toma una vía alterna que nos obliga a pasar por una de las obras que está realizando su bando político.
-Qué bonito va a quedar este hospital. – me suelta, mientras mira por el retrovisor en busca de mi respuesta.
-Sí, la verdad es que es tremendo proyecto.
-¿Ves? Te gustan las cosas que hacemos, ¿por qué entonces votarás en contra? Si gana tu candidato, no podrán seguir haciendo estas cosas.
-No se deje engañar, señor. – le digo, sonriendo.- Eso ha quedado aclarado. Lo que funciona bien, seguirá funcionando bien.
-No, hija. Me gustaría poder adelantar todo y que vieras cómo van a entregar nuestro país.
-Señor, nuestro país tiene muchas carencias. Necesita un verdadero cambio. Yo soy una de las tantas afectadas por todas las locuras que aquí suceden.
-Locuras, ¿como por ejemplo? – me dice sonriente. Supongo que pensó que no sabría responderle o que le diría tonterías de fanáticos.
-¿Por ejemplo? – suspiro – por ejemplo, que mi padre perdió su empleo porque el gobierno cerró la empresa donde trabajaba y no tuvo un pago justo por tantos años de servicio debido a que el Ministerio encargado resolvió no tomar decisiones hasta que el gobierno diera la orden, cosa que nunca llegó y, por ende, le dieron una miseria. Por ejemplo, que perdimos la casa donde vivíamos cuando empezó todo acerca de las leyes de alquiler. Por ejemplo, que vivimos arrimados por meses, comiendo apenas lo que podíamos comprar con los pequeños ahorros de mi padre, porque éste no conseguía empleo, y mucho menos yo. Por ejemplo, que tuve que pedir una ayuda en una alcaldía para poder pagar la universidad. Por ejemplo, que mi tía fue herida de bala por estar sentada frente a nuestra casa, gracias a la violencia desatada. Por ejemplo, que perdí a uno de mis mejores amigos y a un ex novio porque los mataron para robarles sus pertenencias. Por ejemplo, que no ejerzo mi carrera porque no creo que escribir bien para un bando u otro sea ético. Lo mío es informar de verdad. Por ejemplo, que he dejado de hablarle a muchas personas porque tenemos ideologías distintas y no hacen más que insultarme por no apoyar algo que me ha afectado tanto. Por ejemplo, que este aparato que llevo aquí, lo dañó un bajón de luz debido a que no se controlan los servicios. ¿Cree que puedo apoyar lo mismo que usted apoya luego de todo eso?
-¿Por qué no te acercas a ellos y les comentas lo que te ha sucedido? Tienes mucho potencial y seguramente ellos podrán ayudarte, darte empleo, solucionarte los problemas. – me dice, con un rastro de vergüenza en la voz.
-Señor, ¿cree que no lo he hecho? En todos estos años, todas esas cosas han sido ignoradas. No puedo apoyarlos porque tengo razones de peso para no hacerlo.
-Tienes razón. Tienes muchos motivos para no apoyarnos. – me dijo, bajando la mirada y con una humildad increíble.

Señores, sé que hoy en día es muy difícil entablar conversaciones entre personas de distintas ideologías porque, queramos reconocerlo o no, la mayoría de ellas siempre terminan en discusiones e insultos. Sin embargo, contándoles esto que me sucedió ayer, quiero demostrarles que sí se puede, que podemos volver a ser hermanos.
Cada uno de nosotros tiene un motivo para votar a favor o en contra. Cada uno ha vivido y sentido en carne propia todas las situaciones del país. Respetemos el derecho a elegir y pensemos en nuestro futuro.
Yo estoy en contra por mis razones. Seguramente alguien está a favor porque ha recibido ayudas. La verdad es que lo único importante hoy en día es no dejarse llevar por fanatismos, no votar porque uno es bonito y otro feo o porque uno grita más que otro. Lo realmente relevante es ejercer nuestro derecho y decidir si continuar o buscar un cambio para nuestra situación.
Nuestro país, este domingo, estará en nuestras manos. ¡Todos a votar!  


martes, 2 de abril de 2013


Si pudiera escogerse el amor platónico…
Serías tú en mi primera plana.
Serías tú bajo este cielo azul e incoloro.
Sería de vuestra merced el nombre que a mi voraz mente llegase de primero en la carrera de mer de noms desde los mares desérticos,
Desde planos surreales,
Desde poemas luminosos hasta claroscuros en cánticos.
Tú.
Tú y tu silueta.
Tú y la tres veces Luna.
Tú y tu manto azul.
Tú, como en mí ninguna.
Desde ese viaje de mariposas a sus no sé si vacaciones. Pero por montones estás en mí, grabada en imagen y en letras. Esperando por la fonética andaré.
Una y otra vez, sin terminar ni comenzar.


PD: Este pequeño mar de letras lo ha escrito mi amigo InduMara Barrero para mí. Ha llenado mi día de emociones, así que lo comparto a modo de agradecimiento. 
Gracias por tanto amor de parte de cada uno de ustedes.
:)


"Te extraño mucho y dejarte ir fue difícil. Sé que siempre pensaste que me hacías mal, pero la verdad es que me hacías feliz y ahora no estás".

domingo, 31 de marzo de 2013

Te dejo libre


Te dejo libre.
Te dejo libre de mis pensamientos.
Te dejo libre de todas las veces que he pronunciado tu nombre deseando que vuelvas.
Te dejo libre de mis sueños.
Te dejo libre de todas las veces que he imaginado un nuevo inicio a tu lado.
Te dejo libre de todos los momentos en que deseo que todo esté bien con tu vida.
Te dejo libre de mis mensajes sin sentido, de mis disculpas sin respuestas.
Te dejo libre de saber que detrás de la pantalla alguien aún te piensa.
Te dejo libre de todos los conflictos y las heridas que causamos.
Te dejo libre de una historia inconclusa.
Te dejo libre de las veces que miraba el reloj e imaginaba que despertarías.
Te dejo libre de tener que soportar una vez más mis frases sin sentido.
Te dejo libre de pensar que me encontrarás un día en la calle, pues ya no creo en el destino.
Te dejo libre de mí.
Te dejo libre de mi esperanza.
Te dejo libre de alguien que sólo quería querer.
Te dejo libre y me libero yo también de este círculo que nunca cerramos… y nunca cerraremos.
Te libero y me libero hoy de las entradas en mi blog, y dejo libre la esperanza para que entre un nuevo amor.
Te dejo libre y te digo hasta siempre. Hasta siempre, mi amor.

jueves, 28 de marzo de 2013

Creer y perder


     Tenemos momentos en la vida en los cuales necesitamos que sean terceros quienes nos muestren realidades que nosotros no queremos entender. Eso me ha sucedido mucho últimamente, pero más que hablar de mí y de mis decisiones en este post, siento que debo hacerlo en general, pues a muchos de nosotros nos pasa, aunque no queramos admitirlo.
         Se trata de esas veces que queremos a alguien, nos enganchamos tanto que no vemos las señales que nos advierten que ese no es el camino correcto. Pero claro, aunque nos digan las cosas, no las procesamos hasta que tenemos el cerebro frío y el corazón a un ritmo normal.
         Leyendo mi blog favorito (Crónicas de una soltería anunciada http://cronicasdeunasolteriaanunciada.blogspot.com) me topé con un comentario de una lectora que le dice a la chica que muchas veces cuando todo se termina, nos preguntamos por qué insistimos en algo que ya de entrada sabíamos que no avanzaría.
         Ella dice que muchas veces nos vamos apegando más a una persona y le facilitamos el querernos “como nosotras necesitamos”. Le vamos dando facilidades, soportamos cosas, nos abrimos, pero cuando no avanza del límite que ya desde el inicio sabíamos que existía, entonces nos sentimos estafadas.
         Asegura que lo que sucede es que “creímos”. Creímos en que la otra persona cambiaría, en que se adaptaría más a la manera en que queremos que nos quieran, pero que no es más que una obsesión, pues esa persona ya nos había puesto los límites claros.
         ¿A cuántos nos les ha sucedido esto? Aunque algunos no intentamos cambiar a una persona en su manera de ser y sus valores, al menos pensamos que poniendo esfuerzo y amor éste va a cambiar su decisión y va a darnos lo que esperamos o de la manera como lo esperamos.
         Ese, señores, es un grave error. Aunque me ha sucedido, debo decir (porque lo he aprendido), que lo mejor es dejar que las cosas fluyan de manera natural, sin forzar nada, respetando la manera de cada uno ver y vivir las cosas y que, principalmente, debemos dejar claro lo que queremos en la vida, ver claramente las señales que nos envían y no insistir en cosas que claramente no van a tener futuro.
         La mayoría de las veces rodamos por el camino para poder aprender las cosas. Es nuestra manera de poder experimentar y saber qué está mal y qué no. Así que si ya nos ha sucedido, a levantarnos y no volver a cometer ese error. Y si no, a respetar entonces las decisiones de los demás y a darnos un poquito más de valor, que seguramente llegará quien nos ame “así como queremos”. 

domingo, 17 de marzo de 2013

Encerrada en mí


        Me he acostumbrado tanto a no contarle a nadie lo que me sucede, que a veces me siento atrapada dentro de mí misma. Tal vez no sea lo mejor, pero confiar se me convertido en un trabajo imposible.
         Tengo muy buenos amigos, no puedo negar eso, pero llegó un momento en el cual dejé de sentir que relatarles mis sentimientos era beneficioso. Justo en ese instante, terminé de cerrar la pequeña ventana por la cual se asomaba lo que siento.
         Primero, odio que alguien sienta lástima. Pobre, desafortunada, vendrán cosas mejores, todo tiene su momento, debes hacer esto o aquello y demás frases clichés comenzaron a ser tan molestas para mí, que prefiero no oírlas.
         Segundo, que no a todos podemos abrirles nuestra vida. Algunos sólo se aprovechan para llenarte de malas vibras, hacer que todo vaya peor, burlarse o contárselo al resto de sus conocidos. Lamentablemente, esa gente abunda.
         Y tercero y último: nuestros problemas la mayoría de las veces son muy pequeñitos delante de los de otros. En muchas ocasiones, sólo lo ven como una tontería, lo cual termina molestando a tus amigos y soy de las que prefiere no fastidiar a nadie.
         Entonces, por todas estas razones, se quedan dentro de mí muchas quejas, dudas, presiones, tristezas, incluso alegrías. Pero llega un momento en el cual sientes que no puedes más. Que necesitas que alguien te tome del brazo, te sacuda y te diga que algo no está bien, que debes salir adelante.      
Necesitas también que alguien te abrace fuerte y te diga que está feliz por tus logros. O que se ría de las tonterías que has hecho por obtener algo.
         Confiar es necesario, lo sé. Todos debemos hacerlo en algún momento, pero es tan difícil que a veces preferimos encerrarnos y nuestros propios pensamientos nos comen por dentro.

viernes, 15 de marzo de 2013


        No sé muy bien cómo empezar a escribir acerca de esto. Lo que sí tengo claro es que el tema hace un rato estaba rondando por mi cabeza y necesito dejarlo salir. ¿Han alguna vez aplicado en su vida eso de “déjalo libre y si regresa es tuyo”? Pues, de eso se trata.
         Siempre he pensado que no podemos asumir qué siente una persona si ésta no lo ha dicho con todas sus letras y no podemos pensar que otros sabrán qué hay en nuestros corazones si no lo expresamos. Bien, ahí comienza todo. Cuando no somos claros o no son transparentes con nosotros, solemos tomar vías que no siempre son las adecuadas. Por ejemplo, llevamos a nuestro objetivo al extremo para entonces poder obtener una respuesta, sin saber que justo en ese momento podemos perderlo todo.
         Se trata de arriesgar, es cierto. Pero, chicos, nunca, nunca, nunca, presionen a nadie. Si una persona no te ha dicho lo que siente o no lo ha dejado claro, debe tener sus razones. Si no ha comenzado una relación, tiene sus motivos. Pero no es lo ideal hacer jugadas tontas esperando que respondan de manera positiva.
         En este momento veo todo de una manera absolutamente distinta a hace unos meses: si quieres saber algo, pregúntalo. Si quieres expresar algo, hazlo. Si quieres terminar o empezar algo, ve a por ello. No esperes que sea la otra persona quien lo descifre en mensajes extraños. No, sé clar@ en todo momento.
         Hay momentos en los que imaginamos que la otra persona tiene consciencia de cómo nos sentimos, pero no recordamos que nunca se lo hemos hecho saber. Entonces tomamos actitudes erradas o los hacemos dar pasos adelante sólo por presión.   
         Esto lo digo por eso de pensar en dejar a alguien imaginando que te tomará de la mano y no te dejará escapar. No siempre sucede eso. Tu mano puede quedarse sola y tú arrepentid@ por haber tomado esa decisión.
         Cuando le dices a alguien que te vas, esa persona asume que no quieres estar a su lado. No va a adivinar qué es lo que sientes si no se lo dices. Eso de que si regresa es tuy@ son tonterías. Si es tuy@, no le dejes ir.
         Hay situaciones que aprendemos a los golpes o nunca las aprendemos. Necesitamos, incluso, llevar varias caídas para poder entenderlo. No seas tú una de esas personas. Si quieres a alguien contigo, gánate su amor. Sin presiones, sin apuros, todo tiene su proceso, todos nuestra manera de vivirlo y las cosas surgen de manera natural.
         Como lo dijeron hoy en un show de televisión que suelo ver: Muchas veces queremos ganarnos el amor, queremos encontrarlo, pero simplemente no sabemos cómo hacerlo.

PD: Ofrezco disculpas públicas a quienes he herido en algún momento de mi vida. Especialmente a ti, que no sé si aún lees estas líneas, pero a quien ya no me atrevo a dirigirme no por orgullo, sino por dignidad y por no querer silencios.

¡Vivamos el momento, que no sabemos si habrá un mañana! 

lunes, 4 de marzo de 2013

¿Casarnos por presión?

Las mujeres de hoy en día somos absolutamente distintas, eso para nadie es un secreto. Tomamos decisiones, vivimos plenamente, hacemos trabajos pesados, somos independientes, podemos llevar una familia solas y, sobre todo, somos libres.
         Hay quienes han olvidado eso. Personas que aún creen en esa tontería de que la mujer debe mantenerse en el hogar, limpiando, cocinando, planchando y cuidando de los niños. Que deben ver novelas, ser chismosas y recibir con amor a sus maridos. A los que piensen así les digo con todo respeto: ¡avancen!
         No sé cuántas veces he oído decir a uno de mis mejores amigos que “se me está pasando la edad”. Horas y horas de charla me ha dado, con gran preocupación, porque tengo 26 años y ni siquiera una relación seria se asoma por mi ventana.
         Está claro algo: él y yo tenemos puntos de vista muy distintos. Él es machista, yo soy feminista. Es todo. Mientras él quiere pagar la cuenta, yo divido los gastos. Cuando él intenta abrir la puerta por la cual voy a pasar, yo ya le he dado un empujón y voy pasando. Y así varias cosas más a las que él llama “demasiada independencia”.
         Pero, ¿qué se supone que debemos hacer hoy en día las mujeres? ¿Esperar al mentado príncipe azul, que sea caballero, pague todo, trabaje por nosotras y nos tenga como esclavas en el hogar? ¿Debemos seguir mostrándonos débiles, sumisas, brutas y vivir a costa del sudor de un hombre que, ocasionalmente, se buscará a una más audaz que nosotras? ¡Me niego!
         Primero, la edad, a mi manera de verlo, no significa nada. No podemos ir por la vida pensando que si no nos casamos antes de los 30 años seremos mal vistas por la sociedad, nos llamarán solteronas y luciremos como fracasadas. ¡No me jodan! No me ataré a alguien a quien no amo, con quien no me identifico sólo por no llegar a la tercera década sola. Prefiero disfrutar de mi soledad y dejar que el momento correcto llegue.
         Segundo, ¿no creen que tal vez tantos divorcios en la actualidad se deban a eso? Quizás sólo se casan por presión y cuando les llega el verdadero amor, le hacen daño a su pareja, pues no pueden seguir en un matrimonio que no los satisface.
         Hoy en día las mujeres tenemos otra visión. Atendemos el hogar, sí, pero el hombre también debe colaborar. Trabajamos, mantenemos también una familia, y nos realizamos profesionalmente, cumpliendo metas que van más allá de dejar la cena caliente y que los niños cumplan con sus tareas.
         ¿Y como novias? Como novias nos encantan los hombres caballeros, eso no nos hace menos fuertes ni a los hombres menos masculinos. Las cuentas pueden estar divididas, las decisiones al igual, se toman entre los dos y la decisión de dar el paso al matrimonio no debe resultar de la presión social o del sueño de un “felices para siempre”.
         Si una pareja decide casarse, debe hacerlo porque en verdad siente que su novi@ le complementa, le inspira a ser mejor persona, le acepta tal cual y como es. Nunca, nunca, nunca, decidan emprender algo tan serio como un matrimonio sólo porque van llegando a los 30 y no quieren estar solos.
         Recuerden algo: la soledad también se puede disfrutar. No te cases para hacer feliz a la sociedad, cásate para ser feliz TÚ y tu pareja.


jueves, 28 de febrero de 2013

Ciclo cerrado: nuevas metas


      Solía pensar que cuando le hallase todo sería distinto. Que trataría de conocerle, de saber qué había detrás de la imagen que una vez me quitó el sueño. Imaginaba que gastaría horas y horas pensando en cuáles palabras usar para dirigirme a él.
         Luego de más de un año, le he encontrado. Con un frío enorme recorriendo mi cuerpo vi su rostro, detallé su personalidad y conocí su verdadero nombre y nacionalidad.
         Pero ese no fue el inicio que había pensado. En realidad, fue un final. Cerrar un ciclo. De eso se trató todo. Dar con su verdadera vida me hizo descubrir muchas cosas.
         Primero: no podemos enamorarnos de una imagen. Nunca lo hacemos. La realidad es que quien llega al fondo del corazón es la personalidad. Segundo: Nada es como lo imaginas. Las personas son como son, no como las creas en tu mente.
         Por último, y este es el punto más importante: descubrí que soy capaz de cualquier cosa en este mundo. Que con perseverancia y paciencia se puede llegar muy lejos. Que todo tiene su momento justo y el destino es sabio para darle paso a los hechos en el instante indicado.
         Si he logrado hallar algo tan “imposible” a los ojos de muchos, ¿qué me detendrá ahora? Nada. Ahora es momento de cerrar el círculo. Es tiempo de comenzar cosas nuevas, cumplir mis metas e ir detrás de mi camino.
         Es ahora o nunca. Es ahora con mis nuevas marcas y con esta sonrisa con la cual siento que me voy a comer al mundo.