jueves, 11 de octubre de 2012


           Decidí esperar un poco a que pasara el despecho post electoral para poder redactar esto sin lágrimas en los ojos y con ganas de expresar sentimientos sin palabras feas.
         El mundo ya sabe el resultado de todo y yo, yo volví a quedar con el corazón roto y las ilusiones por el piso como lo comenté en mi anterior entrada. Sobre todo por ver cómo el futuro se me hace más oscuro. A mí, y a todos mis hermanos venezolanos.
         Una cantidad de personas eligió por todos y debemos vivir con problemas gracias a ellos. No hablaré de unidad, no diré lo que realmente pienso, sólo que sepan que ganas de luchar nunca faltan y que los problemas políticos no deben afectar toda nuestra existencia.
         Recuerdo que uno de mis escritores favoritos siempre hacía énfasis en que debíamos crearnos nuestro propio mundo y regalarle el caos a los demás. Supongo que eso es lo que haré de ahora en adelante, como siempre, con la frente en alto y persiguiendo mis sueños.
         Gracias a todos mis amigos de otros países por tanto apoyo y por cada uno de sus mensajes. Estaremos bien. Todos, no sólo Venezuela. Por ello, trabajemos en armonía con el Universo.

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