martes, 10 de agosto de 2010

Sueño perfecto


Estoy sin voz ante ti y tocas mi mejilla. 
Tu mirada en mis ojos, la respiración tranquila. 
En silencio, acaricias mi rostro. 
Lo recorres con tus dedos. 
Poco a poco. 
Queriendo grabar mi piel en tus manos. 
Mi boca es dibujada por ti. 
Como si un artista fueras. 
Creándola a tu antojo, disfrutándola sin probarla. 
Y no dejas de mirarme, como si quisieras descubrirme. 
Como si en mi piel estuviera la clave de un “para siempre”. 
Como si nunca pudieras marcharte. 
Y sin poder hablar te siento. 
Mi respiración crece a cada momento. 
Y te miro los labios. 
Y me hundo en tus ojos. 
Y soy tuya en ese momento. 
Es una entrega sin entregarse. 
Es un milagro que deseamos desde hace mucho tiempo. 
Y crecí para ti. 
Nací para este momento. 
Porque sigo sin voz ante ti y tocas mi mejilla. 
Cierro los ojos y vuelo. 
Pero al abrirlos, al abrirlos estoy sola. 
Como humo tu reflejo se esfuma. 
Y todo no es más que un perfecto sueño. 

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