domingo, 28 de agosto de 2011

El primer beso


        La noche estaba fría. Mis amigos y yo habíamos decidido ir a la playa y pasar la noche en la orilla, disfrutando. Alex nos acompañó. Entre él y yo siempre hubo una fuerte atracción, pero nunca pasaba de las miradas y las sonrisas tontas.
         Se veía muy sexy. El resplandor de la fogata hacía que su piel se viera aún más provocativa de lo que solía ser. Él es uno de esos morenos con boca carnosa, que incitan a comérsela.
         Estábamos frente a frente. Todos bailaban y él me observaba a través del fuego. Me gustaba el deseo que leía en sus ojos y ya no podía apartar mi mirada de él.
         Movió su dedo, indicando que lo siguiera. Y así lo hice. Caminé hasta alcanzarlo, detrás de unas piedras donde el mar golpeaba fuerte y el frío se hacía más intenso.
         -Pensé que no vendrías.- me dijo, pasando sus manos alrededor de mi cintura.
         No dije nada, sólo lo miré fijamente mientras sentía que temblaba. Ahí nos encontrábamos. Muy cerca. Respirábamos el mismo aire. Y sus latidos parecían acelerarse poco a poco.
         Miró mi boca, pero no se conformó con eso. Sus dedos comenzaron a acariciar mis labios que en ese momento estaban deseosos por rozar los suyos.
         Posé mis manos en su pecho y me acerqué un poco más a él. En ese momento una corriente recorría mi espalda. Su boca estaba en la mía y su lengua buscaba con ansias jugar conmigo, mientras sus dedos se enredaban en mi cabello.


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